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Aún hace falta realizar investigaciones sobre las contribuciones genéticas, neurobiológicas y psicosociales al trastorno de personalidad esquizoide. Sin embargo, resulta interesante apuntar que la preferencia por el aislamiento social se parece a algunos aspectos del autismo, tienen una indiferencia sorprendentemente similar por las interacciones con los demás.

Las investigaciones de las útlimas décadas han señalado causas biológicas para el autismo, y es posible que se combine una disfunción biológica similar con un aprendizaje temprano o problemas tempranos en las relaciones interpersonales para producir las deficiencias sociales que definen el trastorno de personalidad esquizoide.



Contribuciones biológicas: son limitadas. Los parientes de individuos con esquizofrenia tal vez tengan más probabilidades de tener el trastorno de personalidad paranoide que la gente que no tiene un pariente en este estado. Pero aunque parece haber cierta relación con la esquizofrenia, aun no está del todo clara su naturaleza exacta.

Contribuciones psicológicas: son aún menos conocidas. Ciertos psicólogos apuntan de manera directa a los pensamientos de esta gente para explicar el comportamiento de quienes tienen el trastorno de personalidad paranoide.

Factores culturales: se piensa que ciertos grupos de personas, como los prisioneros, los refugiados, quienes tienen dificultades auditivas y los ancianos, son más susceptibles por su experiencia singular. Imagine cómo vería a otras personas si usted fuera un inmigrante que tiene dificultades con el idioma y las costumbres de su nueva cultura. Alguien podría malinterpretar situaciones ambiguas como malévolas. Por lo tanto, tal vez actúen factores cognitivos y culturales para producir la desconfianza observada en algunas personas con el trastorno de personalidad paranoide.


Perteneciente al grupo C de trastornos, la gente que tiene el trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva se caracteriza por una fijación en realizar las cosas "de manera correcta". Esta preocupación por los detalles evita que acaben una buena parte de cualquier cosa que se propongan.
Por su rigidez general, estas personas suelen tener relaciones interpersonales deficientes.

Este trastorno de personalidad parece relacionarse de manera sólo distante con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), uno de los trastornos de ansiedad que trataremos más adelante. Las personas con trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva no suelen tener los pensamientos obsesivos y las conductas compulsivas que manifiestan las personas con TOC.

Es común encontrar este trastorno de personalidad en niños superdotados, cuyas ansias de perfección pueden llegar a ser enfermizas (Nugent, 2000)

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO DE PERSONALIDAD OBSESIVO-COMPULSIVA (DSM-IV)
Un patrón general de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control mental e interpersonal, a expensas de la flexibilidad, la espontaneidad y la eficiencia, que empieza el principio de la edad adulta y se da en varios contextos, como indican cuatro (o más) de los siguientes ítems:
  1. Preocupación por los detalles, las normas, las listas, el orden, la organización o los horarios, hasta el punto de perder de vista el objeto principal de la actividad.
  2. Perfeccionismo que interfiere con la finalización de las tareas (por ejemplo, es incapaz de acabar un proyecto porque no cumple sus propias exigencias, que son demasiado estrictas).
  3. Dedicación excesiva al trabajo y a la productividad con exclusión de las actividades de ocio y las amistades (no atribuible a necesidades económicas evidentes).
  4. Excesiva terquedad, escrupulosidad e inflexibilidad en temas de moral, ética o valores (no atribuible a la identificación con la cultura o la religión).
  5. Incapacidad para tirar los objetos gastados o inútiles, incluso cuando no tienen un valor sentimental.
  6. Es reacio a delegar tareas o trabajo en otros, a no ser que éstos se sometan exactamente a su manera hacer las cosas.
  7. Adopta un estilo avaro en los gastos para él y para los demás; el dinero se considera algo que hay que acumular con vistas a catástrofes futuras.
  8. Nuestra rigidez y obstinación.


El trastorno de personalidad dependiente pertenece al grupo C de trastornos. Las personas que lo padecen dependen de otros para tomar decisiones, ya sean importantes u ordinarias, lo que produce un temor poco razonable a que los abandonen.
A veces aceptan la opinión de otras personas aunque no la compartan, para que no los rechacen. Su deseo de obtener y mantener relaciones de apoyo y cuidado tal vez conduzcan a otras características conductuales (Bornstein, 1997), incluida la sumisión, la timidez y la pasividad. Las personas con este trastorno son similares a las que tienen el trastorno de personalidad por imitación en su sensación de ineptitud, sensibilidad a la crítica y necesidad de confirmación de sus actos. Sin embargo, mientras que las últimas responden a estos sentimientos evitando las relaciones, las personas con el trastorno de personalidad dependiente reaccionan aferrándose a ellas.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO DE PERSONALIDAD DEPENDIENTE (DSM-IV)
Una necesidad general y excesiva de que se ocupen de uno, que ocasiona un comportamiento de sumisión y adhesión y temores de separación, que empieza el inicio de la edad adulta y se dan varios contextos, como indican cinco (o más) de los siguientes ítems:
  1. Tiene dificultades para tomar decisiones cotidianas si no cuenta con un excesivo aconsejamiento o reafirmación por parte de los demás.
  2. Necesita que todos asuman la responsabilidad de las principales parcelas de su vida.
  3. Tiene dificultades para expresar el desacuerdo con los demás debido al temor a la pérdida de apoyo o aprobación. Nota: no se incluyen los temores o la retribución realistas.
  4. Tiene dificultades para iniciar proyectos o para hacer las cosas a su manera (debido a la falta de confianza en su propio juicio o en sus capacidades, más que una falta de motivación o de energía).
  5. Va demasiado lejos llevado por su deseo de lograr protección y apoyo de los demás, hasta el punto de presentarse voluntario para realizar tareas desagradables.
  6. Se siente incómodo o desamparado cuando está solo debido a sus temores exagerados a ser incapaz de cuidar de sí mismo.
  7. Cuando termina una relación importante, busca urgentemente otra relación que le proporcione el cuidado y el apoyo que necesita.
  8. Está preocupado de forma no realista por el miedo a que le abandonen y tenga que cuidar de sí mismo.

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