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Si bien antes se pensaba que el abuso y la dependencia de las drogas eran resultado de una “debilidad moral”, en la actualidad se considera que influyen una combinación de factores biológicos y psicosociales. 

Dimensiones biológicas: influencias genéticas y familiares; influencias neurobiológicas: en su mayor parte, las experiencias placenteras manifestadas por quienes consumen sustancias psicoactivas explican en parte por qué la gente sigue consumiéndolas. En otras palabras, quizá lo que tengan en común las sustancias psicoactivas sea la capacidad de activar “ruta del placer” y proporcionar al consumidor una experiencias placentera, al menos por un tiempo.

Un aspecto que espera explicación es la forma en que las drogas no solo proporcionan experiencias placenteras (reforzamiento positivo), sino también como ayudan a eliminar experiencias desagradables como el dolor, las sensaciones de enfermedad o la ansiedad (reforzamiento negativo).
De la misma manera, una propiedad de las drogas psicoactivas es que evitan que la gente se siena mal, efecto que es tan poderoso como hacer que se sienta bien. 

Dimensiones psicológicas:
  • Reforzamiento positivo: se ha demostrado que las sustancias que consume la gente y que alteran su estado de ánimo  y su comportamiento poseen efectos únicos. La elevación experimentada con la heroína difiere de forma sustancial de la experiencia de fumarse un cigarrillo, la cual a su vez se diferencia de los efectos de las anfetaminas o el LSD. Con todo, es importante señalar las semejanzas en la forma en que los individuos reaccionan a la mayor parte de estas sustancias. Las sensaciones resultantes de consumirlas son placenteras de cierta forma y algunas personas seguirán consumiendo drogas a fin de experimentar de nuevo el placer.
  • Reforzamiento negativo: La mayoría de los investigadores han considerado la forma en que las sustancias reducen las sensaciones desagradables por medio del reforzamiento negativo. Muchas personas tienen probabilidades de iniciar  y continuar el consumo de sustancias para escapar de las situaciones desfavorables de su vida (dolor físico (opiáceos), tensión  (alcohol) o pánico u ansiedad (benzodiacepinas)). 
Dimensiones sociales: se necesita, pues, un planteamiento completo de los trastornos relacionados con sustancias que comprenda tanto las influencias psicosociales como las biológicas para que la preocupación social se trate de manera adecuada.

Dimensiones culturales: cada cultura posee sus propias preferencias en cuanto a las sustancias psicoactivas, así como sus propias prohibiciones sobre las sustancias que encuentran inaceptables. Las normas culturales influyen en las tasas de abuso y dependencia de las sustancias.

El cannabis (o marihuana) pertenece a los alucinógenos, los cuales modifican la forma en la que el consumidor percibe el mundo. 

La marihuana fue la droga preferida en los años 60 y principios de los 70, quienes fuman esta planta a menudo experimentan percepciones alteradas de la realidad.

Las reacciones a la marihuana en general comprenden variaciones del estado de ánimo. Las experiencias, por lo demás normales, parecen sumamente divertidas o bien la persona podría entrar en un estado semejante al sueño, en el que el tiempo parece detenerse. Los consumidores hablan de una agudización de las experiencias sensoriales: ven los colores de manera más vívida o aprecian sutilezas en la música. Sin embargo, quizá más que cualquier otra droga, la marihuana produce reacciones muy distintas en las personas. No es infrecuente que alguien manifieste que no siente nada con el primer consumo de las drogas y, al parecer, también el individuo puede "suspender" el viaje si está lo suficientemene motivado. Las sensaciones de bienestar generadas por pequeñas dosis pueden convertirse en paranoia, alucinaciones y mareo cuano se consumen grandes cantidades.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA INTOXICACIÓN POR CANNABIS (DSM-IV) 

A) Consumo reciente de cannabis.

B) Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos clínicamente significativos (por ejemplo deterioro de la coordinación motora, euforia, ansiedad, sensación de que el tiempo trascurre lentamente, deterioro de la capacidad de juicio, retraimiento social) que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de cannabis.

C) Dos (o más) de los siguientes síntomas que aparecen a las 2 horas del consumo de cannabis:
            (1) Inyección conjuntival.
            (2) Aumento de apetito.
            (3) Sequedad de la boca.
            (4) Taquicardia.

D) Los síntomas no son debidos a una enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

Nota de codificación: con alteraciones perceptivas.


Ahora, exploraremos las sustancias que pueden conducir a trastornos por abuso de alucinógenos. En esencia los alucinógenos modifican la forma en la que el consumidor percibe el mundo. La vista, el oído, las sensaciones, el gusto y hasta el olfato se perturban, a veces de formas drásticas, cuando la persona se halla bajo el influjo de drogas como la marihuana y el LSD.  


CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA INTOXICACIÓN POR ALUCINÓGENOS (DSM-IV) 

A) Consumo reciente de un alucinógeno.

B) Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos clínicamente significativos (por ejemplo ansiedad o depresión marcadas, ideas de referencia, miedo a perder el control, ideaciones paranoides, deterioro del juicio o de la actividad social o laboral) que aparecen durante o poco tiempo después del consumo del alucinógeno.

C) Cambios perceptivos que tienen lugar en un estado de alerta y vigilia totales (por ejemplo intensificación subjetiva de las percepciones, despersonalización, desrealización, ilusiones, alucinaciones, sinestesias) que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de alucinógenos.

D) Dos (o más) de los siguientes signos que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de alucinógenos:
         (1) Dilatación pupilar.
         (2) Taquicardia.
         (3) Sudoración.
         (4) Palpitaciones.
         (5) Visión borrosa.
         (6) Temblores.
         (7) Incoordinación.

E) Los síntomas no son debidos a una enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

La palabra "opiado" alude a las sustancias químicas naturales de la adormidera de opio que ejercen un efecto narcótico (alivian el dolor e inducen el sueño). En ciertas circunstancias pueden generar trastornos por consumo de opiáceos. 

Estos opiáceos inducen euforia y somnolencia, y disminuyen la respiración. Dosis elevadas pueden llevar a la muerte si se deprime por completo la respiración. Sin embargo, también son analgésicos, sustancias que ayudan a paliar el dolor.   


CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA INTOXICACIÓN POR OPIÁCEOS (DSM-IV)

A) Consumo reciente de un opiáceo.

B) Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos clínicamente significativos (por ejemplo euforia inicial seguida de apatía, disforia, agitación o inhibición psicomotoras, alteración de la capacidad de juicio, o deterioro social o laboral) que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de opiáceos.

C) Miosis (o midriasis por anoxia en la intoxicación grave) y uno (o más) de los siguientes signos, que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de opiáceos:

         (1) Somnolencia o coma.
         (2) Lenguaje farfullante.
         (3) Deterioro de la atención o de la memoria.

D) Los síntomas no son debidos a una enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

Nota de codificación: con alteración perceptivas.

La cafeína es la más común de las sustancias psicoactivas, consumida de forma regular por gran parte de la población. Llamada "el leve estimulante", pues se piensa que es la menos perjudicial de las sustancias adictivas, la cafeína también puede conducir a trastornos por consumo de cafeína. 

Esta sustancia se halla en el té, el café y muchos de los refrescos que se venden en la actualidad, así como los productos derivados del cacao.
La cafeína en pequeñas dosis puede elevar el estado de ánimo y disminuir la fatiga. En dosis mayores, en cambio, hace que uno se sienta nervioso y puede generar insomnio. Dado que la cafeína tarda un periodo más o menos largo en abandonar el cuerpo, puede perturbar el sueño si se ingiere a horas próximas a la  de ir a la cama.

Como en el caso de otras sustancias psicoactivas, los individuos reaccionan de formas diversas a la cafeína, unos son muy sensibles y otros pueden consumir cantidades relativamente grandes con un efecto mínimo.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA INTOXICACIÓN POR CAFEÍNA (DSM-IV)

A) Consumo reciente de cafeína, normalmente más de 250 mg (por ejemplo, más de 2-3 tazas de café).

B) Cinco ( o más) de los siguientes signos, que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de cafeína:
         (1) Inquietud.
         (2) Nerviosismo.
         (3) Excitación.
         (4) Insomnio.
         (5) Rubefacción facial.
         (6) Diuresis.
         (7) Alteraciones digestivas.
         (8) Contracciones musculares.
         (9) Logorrea y pensamiento acelerado.
        (10)Taquicardia o arritmia cardíaca.
        (11)Sensación de infatigabilidad.
        (12)Agitación psicomotora.

C) Los síntomas del criterio B causan un malestar clínicamente significativo o un deterioro laboral o social, o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

D) Los síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental (por ejemplo un trastorno de ansiedad).

Cuando piensa en los "adictos", ¿qué imágenes le vienen a la mente? ¿Ve a personas sucias y despeinadas, apiñadas en un viejo colchón de un edificio abandonado, esperando el siguiente jeringazo?, ¿le viene la imagen de hombres de negocios amontonados fuera de un rascacielos de la ciudad en una tarde lluviosa fumando cigarrillos furtivamente? Desde luego ambas imágenes son precisas, pues la nicotina del tabaco es una sustancia psicoadictiva que genera patrones de dependencia, tolerancia y abstinencia comparables a los de las otras sustancias que ya analizamos.

La nicotina en dosis bajas estimula el sistema nervioso central, alivia la tensión y mejora el estado de ánimo. Sin embargo, puede ocasionar también presión sanguínea elevada y aumentar el riesgo de cardiopatias y cáncer. Dosis elevadas pueden nublar la visión, generar confusión, conducir a convulsiones y, a veces, hasta ocasionar la muerte. Una vez que el fumador se vuelve dependiente de la nicotina, si no la consume pasa por estos síntomas de abstinencia.  

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA ABSTINENCIA DE NICOTINA (DSM-IV)
 
A) Consumo de nicotina durante al menos algunas semanas.

B) Interrupción brusca o disminución de la cantidad de nicotina consumida, seguida a las 24 horas por cuatro (o más) de los siguientes signos:
         (1) Estado de ánimo disfórico o depresivo.
         (2) Insomnio.
         (3) Irritabilidad, frustración o ira.
         (4) Ansiedad.
         (5) Dificultades de concentración.
         (6) Inquietud
         (7) Disminución de la frecuencia cardíaca.
         (8) Aumento del apetito o del peso.

C) Los síntomas del Criterio B provocan un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

D) Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

El uso y abuso de las drogas, como las que conducen a los trastornos por consumo de cocaína, tienen altibajos según las modas sociales, los estados de ánimo y las sanciones. La cocaína reemplazó a las anfetaminas como el estimulante preferido en los años sesenta. La cocaína se deriva de las hojas de la planta de coca, un arbusto que da flores, perteneciente a la flora sudamericana. 

La cocaína, como las anfetaminas, en dosis pequeñas aumenta la receptividad, genera euforia, incrementa la presión sanguínea y el pulso y causa insomnio y pérdida de apetito. La paranoia también es común en quienes abusan de esta sustancia. Al hacer que la frecuencia cardiaca sea más rápida e irregular puede acarrear consecencias fatales dependiendo de la condición física de la persona y la cantidad de droga que se ingiera. 

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA INTOXICACIÓN POR COCAÍNA (DSM-IV) 
 
A) Consumo reciente de cocaína.

B) Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos clínicamente significativos (por ejemplo euforia o embotamiento afectivos, cambios de la sociabilidad; hipervigilancia; sensibilidad interpersonal; ansiedad, tensión o cólera; comportamiento estereotipado; deterioro de la capacidad de juicio o de la actividad social o laboral) que se presentan durante o poco tiempo después del consumo de cocaína.

C) Dos o más de los siguientes signos, que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de cocaína:
         (1) Taquicardia o bradicardia.
         (2) Dilatación pupilar.
         (3) Aumento o disminución de la tensión arterial.
         (4) Sudoración o escalofríos
         (5) Náuseas o vómitos.
         (6) Pérdida de peso demostrable.
         (7) Agitación o retraso psicomotores.
         (8) Debilidad muscular, depresión respiratoria, dolor en el pecho o arritmias cardíacas.
         (9) Confusión, crisis comiciales, discinesias, distonías o coma.

D) Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

En dosis bajas, las anfetaminas pueden inducir a sensaciones de euforia y vigor y reducir la fatiga. La persona se siente literalmente "en las nubes". Sin embargo, tras el periodo de elevación, el sujeto desciende de nuevo y "choca" hundiéndose en la depresión o el cansancio. En cantidades excesivas, los estimulantes pueden conducir a los trastornos por consumo de anfetaminas. 



CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA INTOXICACIÓN POR ANFETAMINA (DSM-IV)

A) Consumo reciente de anfetamina afines (por ejemplo metilfenidato).

B) Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos clínicamente significativos (por ejemplo euforia o embotamiento afectivos, cambios de la sociabilidad; hipervigilancia; sensibilidad interpersonal; ansiedad, tensión o cólera; comportamiento estereotipado; deterioro de la capacidad de juicio o de la actividad social o laboral) que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de anfetamina o sustancias afines.

C) Dos (o más) de los siguientes signos y síntomas, que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de anfetaminas o sustancias afines:
          (1) Taquicardia o bradicardia.
          (2) Dilatación pupilar.
          (3) Tensión arterial aumentada o disminuida.
          (4) Sudoración o escalofríos
          (5) Náuseas o vómitos.
          (6) Pérdida de peso demostrable.
          (7) Agitación o retraso psicomotores.
          (8) Debilidad muscular, depresión respiratoria, dolor en el pecho o arritmias cardíacas.
          (9) Confusión, crisis comiciales, discinesias, distonías o coma.

D) Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental. 

Nota de codificación: con alteraciones perceptivas.

El grupo general de los tranquilizantes comprende fármacos sedantes (calmantes), hipnóticos (inductores de sueño) y ansiolíticos (reductores de ansiedad).
Estas sustancias abarcan los barbitúricos y las benzodiacepinas. Los barbitúricos son una familia de fármacos sedantes sintetizados. Se preescribían para ayudar a la gente a dormir y para reemplazar sustancias como el alcohol y el opio.
Las bezodiacepinas se han utilizado desde los años sesenta, en principio para reducir la ansiedad.

La gente que se sirve de este tipo de sustancias informa que primero siente una elevación placentera y una reducción de la inhibición, similar a los efectos de beber alcohol. Sin embargo, si el consumo continúa pueden darse la dependencia y la tolerancia. Los pacientes que tratan de dejar de tomar el fármaco experimentan síntomas como los de la abstinencia del alcohol (ansiedad, insomnio, estremecimientos y delirio).

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA INTOXICACION POR SEDANTES, HIPNÓTICOS O ANSIOLÍTICOS (DSM-IV) 

A) Consumo reciente de sedantes, hipnóticos o ansiolíticos.

B) Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos clínicamente significativos (por ejemplo comportamiento sexual inapropiado o comportamiento agresivo, labilidad del estado de ánimo, deterioro de la capacidad de juicio, deterioro de la actividad laboral o social) que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de sedantes, hipnóticos o ansiolíticos.

C) Uno (o más) de los siguientes signos, que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de sedantes, hipnóticos o ansiolíticos:
          (1) Lenguaje farfullante.
          (2) Incoordinación.
          (3) Marcha inestable.
          (4) Nistagmo.
          (5) Deterioro de la atención de la memoria.
          (6) Estupor o coma.

D) Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

Aunque el alcohol es un tranquilizante, su efecto inicial aparente es estimulante. Por lo general, experimentamos una sensación de bienestar, se reducen nuestras inhibiciones y nos volvemos más extrovertidos. Sin embargo, si se continúa bebiendo, el alcohol dificulta la capacidad de actuar apropiadamente, se reduce la coordinación motriz (tambaleo, habla atropellada), se lentifica el tiempo de reacción, se reduce nuestra capacidad de emitir juicios y hasta la visión y el oído pueden verse afectados de manera negativa. 

Los efectos a largo plazo de beber en exceso son a menudo graves. La abstinencia del consumo crónico de alcohol por lo común comprende estremecimientos e insomnio y, en caso extremo, delirio de abstinencia (o delirium tremens), condición que puede generar alucinaciones aterradoras y estremecimientos corporales. 

Que el alcohol ocasione daños orgánicos depende de la vulnerabilidad genética, la frecuencia de consumo, la duración de la ingesta, los niveles de alcohol en sangre a los que se llega durante los períodos de ingestión y si se da o no tiempo al cuerpo para que se recupere entre una ingestión excesiva y otra. Las consecuencias a largo plazo de beber en exceso comprenden enfermedades hepáticas, pancreatitis, trastornos cardiovasculares y daño cerebral. 

De manera más seria, hay dos tipos de síndromes orgánicos -cerebrales que pueden ser resultado del consumo de alcohol en exceso a largo plazo: la demencia y la enfermedad de Wernicke. La primera implica la pérdida general de capacidades intelectuales y puede ser el resultado directo de la neurotoxicidad. La segunda tiene por resultado confusión, pérdida de coordinación muscular y habla ininteligible. 

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA INTOXICACION POR ALCOHOL (DSM-IV)

A)  Ingestión reciente de alcohol. 

B) Cambios psicológicos comportamentales desadaptativos clínicamente significativos (sexualidad inapropiada, comportamiento agresivo, labilidad emocional, deterioro de la capacidad de juicio y deterioro de la actividad laboral o social) que se presentan durante la intoxicación o pocos minutos después de la ingesta de alcohol. 

C) Uno o más de los siguientes síntomas que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de alcohol:
(1)    Lenguaje farfullante.
(2)    Incoordinación.
(3)    Marcha inestable.
(4)    Nistagmo.
(5)    Deterioro de la atención o de la memoria.
(6)    Estupor o coma. 
 
D) Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

Existen diferentes sutancias que pueden causar adicción. Pueden agruparse en cuatro categorías según sus efectos: 

Tranquilizantes: en primer lugar disminuyen la actividad del sistema nervioso central. El principal efecto es que reducen nuestros niveles de excitación psicológica y nos ayudan a relajarnos. Incluidos en este grupo están el alcohol (alcohol etílico) y los fármacos sedantes, hipnóticos y ansiolíticos de la familia de los barbitúricos (por ejemplo el Seconal) y las benzodiacepinas (Valium o Halcion). 

Estimulantes: estas sustancias hacen que estemos más activos y pueden elevar el estado de ánimo. Incluidas en este grupo se encuentran las anfetaminas, la cocaína, la nicotina y la cafeína. 

Opiáceos: el principal efecto de estas sustancias es que producen analgesia temporal (reducen el dolor) y euforia. En el grupo se encuentra la heroína, el opio, la codeína y la morfina. 

Alucinógenos: estas sustancias alteran la percepción sensorial (la vista, el oído, las sensaciones, el gusto y hasta el olfato se perturban) y pueden generar delirios, paranoia y alucinaciones. En esta categoría se hallan la marihuana y el LSD.

En primer lugar vamos a describir qué se entiende por dependencia para pasar luego a ver sus criterios diagnósticos.

La dependencia de las drogas por lo común se describe como adicción. La persona es psicológicamente dependiente de una droga o de varias, necesita cada vez mayores cantidades de la sustancia para experimentar el mismo efecto (tolerancia) y responde físicamente de manera negativa cuando no la consume (abstinencia). 

Debemos dejar claro que se pueden consumir sustancias sin ser dependiente de ellas, un ejemplo claro de nuestro alrededor puede ser la persona que consume alcohol ocasionalmente.


CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA DEPENDENCIA DE SUSTANCIAS (DSM-IV)
Un patrón desadaptativo de consumo de la sustancia que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por tres (o más) de los ítems siguientes en algún momento de un periodo continuado de 12 meses:
(1) Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
a) Una necesidad de cantidades marcadamente crecientes de la sustancia para conseguir la intoxicación o el efecto deseado.
b) El efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye claramente con su consumo continuado.
(2) Abstinencia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
a) El síndrome de abstinencia característico para la sustancia.
b) Se toma la misma sustancia  (o una muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.
(3) La sustancia es tomada con frecuencia en cantidades mayores o durante un periodo más largo de lo que inicialmente se pretendía.
(4) Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo de la sustancia.
(5) Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia (por ejemplo visitar a varios médicos o desplazarse largas distancias), en el consumo de la sustancia (por ejemplo fumar un pitillo tras otro) o en la recuperación de los efectos de la sustancia.
(6) Reducción de actividades sociales, laborales o recreativas importantes debido al consumo de la sustancia.
(7) Se continúa tomando la sustancia a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes, que parecen causados o exacerbados por el consumo de la sustancia (por ejemplo consumo de la cocaína a pesar de saber que provoca depresión, o continuada ingesta de alcohol a pesar de que empeora una úlcera).  

El DSM-IV distingue dos tipos de dependencia:
  • Con dependencia fisiológica: signos de tolerancia o abstinencia (por ejemplo si se cumplen cualquiera de los puntos 1 o 2).
  • Sin dependencia fisiológica: no hay signos de tolerancia o abstinencia (por ejemplo si no se cumplen los puntos 1 y 2).

    Las adicciones se asocian con el consumo y abuso de sustancias como el alcohol, la cocaína y la heroína, y con otras muchas que modifican la forma de pensar, sentir y comportarse de quien las consume.

    Aunque cada una de las sustancias que vamos a describir tiene efectos únicos, hay semejanzas en sus modalidades de consumo y en la forma en que se trata quienes abusan de ellas.


    Vamos a describir en primer lugar algunos términos importantes:
    • Sustancia: alude a compuestos químicos que se ingieren y alteran el estado de ánimo o el comportamiento. Si bien podríamos pensar en primer término en drogas como la cocaína y la heroína, esta definición comprende también sustancias legales más comunes como el alcohol, la nicotina y la cafeína.
    • Consumo: es la ingestión de sustancias psicoactivas en cantidades moderadas que no interfieren de manera significativa en el funcionamiento social, educativo u ocupacional. La ingestión ocasional de café o alcohol son ejemplos de consumo de sustancias.
    • Intoxicación: es nuestra reacción fisiológica a la ingestión de sustancias. Que una persona se intoxique depende de la sustancia que ingiera, la cantidad que consuma y la reacción biológica personal del individuo. La intoxicación puede experimentarse como cambio del estado de ánimo o como una menor habilidad motriz.
    • Abuso: en el DSM-IV el abuso de sustancias se define según la interferencia significativa de dicha sustancia en la vida de la persona que la consume. Si éstas trastornan la educación, el trabajo o las relaciones del individuo con los demás, le ponen en situaciones de peligro físico o si tiene problemas legales relacionados, entonces se le consideraría como alguien que abusa de sustancias.

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