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No está claro lo que causa este trastorno de personalidad, pero probablemente es una combinación de factores genéticos (heredados) y el entorno de una persona.
El trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva tiende a darse en familias, así que los genes pueden estar involucrados. La niñez y el medio ambiente de la persona también pueden jugar su papel. Para alcanzar el nivel de estos trastornos quizá exija un reforzamiento por parte de los padres de conformidad y pulcritud.
Puede afectar tanto a hombres como a mujeres, pero se presenta con más frecuencia en los hombres.


Se han propuesto muchas teorías en las que se integran causas biológicas y psicosociales. Se sugiere que estos individuos tal vez nazcan con un temperamento o con características de personalidad difíciles. En consecuencia puede que sus padres los rechacen o, al menos, no les proporcionen el suficiente cariño incondicional desde una edad temprana. Este rechazo a su vez, quizá tenga por resultado una baja autoestima y una alienación social, condiciones que persisten en la edad adulta.

Los que sufrían este trastorno recordaban que sus padres los habían rechazado más, que les habían engendrado más culpa y habían sido menos afectivos. Por lo que era más probable que estas personas mencionaran experiencias de aislamiento, rechazo y conflicto con los otros.

Además, puede ser que la gente con trastorno de personalidad por evitación sea más sensible a la forma en que los tratan y, por ende, sus recuerdos sean distintos de lo que en realidad sucedió.


Todos nacemos dependientes de otras personas en cuanto a alimento, protección física y crianza. Parte del proceso de socialización implica ayudarnos a vivir de manera independiente. Se piensa que perturbaciones como la muerte temprana de un padre, la desatención o el rechazo de quienes cuidan de uno pueden hacer que la gente crezca con temor al abandono.
Este punto de vista proviene del trabajo en el campo del desarrollo infantil sobre el "apego" o la forma en que los niños aprenden a vincularse con los padres y otras personas que son importantes en su vida. Si se interrumpe el vínculo temprano, los individuos tal vez estén ansiosos de forma constante por la posibilidad de perder a la gente que les es próxima.


En la infancia empezamos por ser egocéntricos y exigir, lo que forma parte de nuestra lucha por la supervivencia. Sin embargo, parte del proceso de socialización implica enseñar a los niños empatía y altruísmo. Algunos autores, consideran que el trastorno de personalidad narcisista surge en buena medida de la profunda incapacidad de "reflejar" empatía por parte de los padres por el desarrollo del niño. En consecuencia, el pequeño permanece fijo en el egocentrismo, la etapa de grandiosidad del desarrollo. Además, el niño (y posteriormente el adulto) se involucra en una búsqueda interminable e infructuosa de la persona ideal que llene sus necesidades de empatía insatisfechas.
Este trastorno está aumentando su prevalencia en la mayor parte de las sociedades occidentales, principalmente como consecuencia de cambios sociales a gran escala, entre los que se cuentan un mayor énfasis en el hedonismo a corto plazo, el individualismo, la competitividad y el éxito.
La "generación del yo" ha producido algo más que una porción de individuos con el trastorno de personalidad narcisista, la prevalencia de este trastorno va en aumento.


Se han realizado pocas investigaciones sobre las causas o el tratamiento del trastorno de personalidad histriónica.
Hay una hipótesis que implica una posible relación con el trastorno de personalidad antisocial. Hay pruebas de que la personalidad histriónica y la antisocial coinciden mucho más a menudo de lo que se explicaría por casualidad. Lilienfeld y sus colaboradores (1986), por ejemplo, descubrieron que alrededor de dos terceras partes de la gente con personalidad histriónica satisface también los criterios del trastorno de personalidad antisocial. Las pruebas de esta asociación han conducido a la propuesta de que la personalidad histriónica y la antisocial quizá sean expresiones alternativas de género de la misma condición subyacente no identificada. Las mujeres con dicha condición tal vez estén predispuestas a manifestar un patrón predominantemente histriónico, en tanto que los varones con tal condición subyacente quizá estén predispuestos a mostrar un patrón predominantemente antisocial.


Los resultados de casi 20 estudios de familias sugieren que el trastorno de personalidad límite es más frecuente en las familias en las que se halla presente el problema y se vincula de algún modo con los trastornos del estado de ánimo.
Tal vez, este trastorno tenga una conexión similar con los trastornos del estado de ánimo y aunque algunos rasgos pueden ser hereditarios (por ejemplo, la impulsividad), al parecer hay un gran margen para las influencias ambientales.

La influencia de los factores cognitivos en este trastorno apenas ha comenzado a estudiarse.
Una influencia psicosocial que ha recibido una gran cantidad de atención es la posible contribución de traumas tempranos, en particular el abuso sexual y físico. Esto explicaría también el por qué las mujeres se ven más afectadas más a menudo que los varones.
También se ha observado trastorno de personalidad límite en personas que han cambiado bruscamente de contexto cultural. Se han descubierto problemas de identidad, vacio, temores de abandono y un umbral de ansiedad bajo en inmigrantes niños y adultos.

El origen del trastorno de personalidad antisocial es bastante complejo. Se han realizado numerosas investigaciones que apuntan a diversos tipos de influencias que pueden ser la causa del desarrollo de este tipo de trastorno.

Influencias genéticas: estudios de familias, de gemelos y de adopción apuntan a que hay una influencia genética en el trastorno de personalidad antisocial. Se sugiere una interacción genético-ambiental, es decir, los factores genéticos tal vez presenten una vulnerabilidad, pero el desarrollo quizás exija factores ambientales. Las investigaciones demuestran que la influencia genética no significa que ciertos trastornos sean inevitables.

Influencias neurobiológicas: existen dos teorías fundamentales en este campo, la hipótesis de la subexcitación y la hipótesis de la osadía. Según la primera las personas con este tipo de trastorno tienen niveles anormalmente bajos de excitación cortical, por lo que buscan la estimulación a fin de incrementarlos. De acuerdo con la hipótesis de la osadía estas personas poseen un umbral más alto para experimentar temor que la mayoría de nosotros.

Factores ambientales: diversos estudios apuntan a que las personas con el trastorno de personalidad antisocial provienen de hogares con una disciplina paterna inconsistente, aunque no se sabe si esta falta de disciplina genera de modo directo el trastorno, pues cabe la posibilidad de que exista también una vulnerabilidad genética. Otro factor asociado es el estrés, diversas investigaciones apuntan a que las personas expuestas a sucesos traumáticos tienen más probabilidades de entregarse a la violencia y actividades ilegales, y de mentir.

Influencias del desarrollo: las formas que adquieren las conductas antisociales cambian conforme los jóvenes crecen. Algunos informes empíricos aislados sugieren que las tasas de conducta antisocial comienzan a disminuir de manera bastante marcada alrededor de los 40 años de edad. Sin embargo, aún es un misterio el porqué la conducta antisocial declina a menudo alrededor de la edad adulta intermedia.


El tastorno de personalidad esquizotípico es visto por algunos como un fenotipo (forma de expresión de la genética de una persona) de un genotipo (gen o genes que forman un determinado trastorno) de la esquizofrenia.
Se considera que algunas personas tienen "genes de la esquizofrenia" (el genotipo) y, sin embargo, por la falta relativa de influencias biológicas o tensiones ambientales, algunos tendrán el tarstorno de personalizad esquizotípica, que es menos grave (fenotipo).
La idea de una relación entre el trastorno de personalidad esquizotípica y la esquizofrenia surge en arte de la forma en que se comporta la gente con dichos trastornos.

Las teorías biológicas sobre el trastorno de personalidad esquizotípica están recibiendo apoyo empírico. Por ejemplo, la evaluación cognitiva de las personas con este trastorno demuestra una disminución de la capacidad de ejecución en test que incluyen pruebas de memoria y de aprendizaje, lo que sugiere algún tipo de daño en el hemisferio izquierdo.


Aún hace falta realizar investigaciones sobre las contribuciones genéticas, neurobiológicas y psicosociales al trastorno de personalidad esquizoide. Sin embargo, resulta interesante apuntar que la preferencia por el aislamiento social se parece a algunos aspectos del autismo, tienen una indiferencia sorprendentemente similar por las interacciones con los demás.

Las investigaciones de las útlimas décadas han señalado causas biológicas para el autismo, y es posible que se combine una disfunción biológica similar con un aprendizaje temprano o problemas tempranos en las relaciones interpersonales para producir las deficiencias sociales que definen el trastorno de personalidad esquizoide.



Contribuciones biológicas: son limitadas. Los parientes de individuos con esquizofrenia tal vez tengan más probabilidades de tener el trastorno de personalidad paranoide que la gente que no tiene un pariente en este estado. Pero aunque parece haber cierta relación con la esquizofrenia, aun no está del todo clara su naturaleza exacta.

Contribuciones psicológicas: son aún menos conocidas. Ciertos psicólogos apuntan de manera directa a los pensamientos de esta gente para explicar el comportamiento de quienes tienen el trastorno de personalidad paranoide.

Factores culturales: se piensa que ciertos grupos de personas, como los prisioneros, los refugiados, quienes tienen dificultades auditivas y los ancianos, son más susceptibles por su experiencia singular. Imagine cómo vería a otras personas si usted fuera un inmigrante que tiene dificultades con el idioma y las costumbres de su nueva cultura. Alguien podría malinterpretar situaciones ambiguas como malévolas. Por lo tanto, tal vez actúen factores cognitivos y culturales para producir la desconfianza observada en algunas personas con el trastorno de personalidad paranoide.


Perteneciente al grupo C de trastornos, la gente que tiene el trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva se caracteriza por una fijación en realizar las cosas "de manera correcta". Esta preocupación por los detalles evita que acaben una buena parte de cualquier cosa que se propongan.
Por su rigidez general, estas personas suelen tener relaciones interpersonales deficientes.

Este trastorno de personalidad parece relacionarse de manera sólo distante con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), uno de los trastornos de ansiedad que trataremos más adelante. Las personas con trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva no suelen tener los pensamientos obsesivos y las conductas compulsivas que manifiestan las personas con TOC.

Es común encontrar este trastorno de personalidad en niños superdotados, cuyas ansias de perfección pueden llegar a ser enfermizas (Nugent, 2000)

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO DE PERSONALIDAD OBSESIVO-COMPULSIVA (DSM-IV)
Un patrón general de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control mental e interpersonal, a expensas de la flexibilidad, la espontaneidad y la eficiencia, que empieza el principio de la edad adulta y se da en varios contextos, como indican cuatro (o más) de los siguientes ítems:
  1. Preocupación por los detalles, las normas, las listas, el orden, la organización o los horarios, hasta el punto de perder de vista el objeto principal de la actividad.
  2. Perfeccionismo que interfiere con la finalización de las tareas (por ejemplo, es incapaz de acabar un proyecto porque no cumple sus propias exigencias, que son demasiado estrictas).
  3. Dedicación excesiva al trabajo y a la productividad con exclusión de las actividades de ocio y las amistades (no atribuible a necesidades económicas evidentes).
  4. Excesiva terquedad, escrupulosidad e inflexibilidad en temas de moral, ética o valores (no atribuible a la identificación con la cultura o la religión).
  5. Incapacidad para tirar los objetos gastados o inútiles, incluso cuando no tienen un valor sentimental.
  6. Es reacio a delegar tareas o trabajo en otros, a no ser que éstos se sometan exactamente a su manera hacer las cosas.
  7. Adopta un estilo avaro en los gastos para él y para los demás; el dinero se considera algo que hay que acumular con vistas a catástrofes futuras.
  8. Nuestra rigidez y obstinación.


El trastorno de personalidad dependiente pertenece al grupo C de trastornos. Las personas que lo padecen dependen de otros para tomar decisiones, ya sean importantes u ordinarias, lo que produce un temor poco razonable a que los abandonen.
A veces aceptan la opinión de otras personas aunque no la compartan, para que no los rechacen. Su deseo de obtener y mantener relaciones de apoyo y cuidado tal vez conduzcan a otras características conductuales (Bornstein, 1997), incluida la sumisión, la timidez y la pasividad. Las personas con este trastorno son similares a las que tienen el trastorno de personalidad por imitación en su sensación de ineptitud, sensibilidad a la crítica y necesidad de confirmación de sus actos. Sin embargo, mientras que las últimas responden a estos sentimientos evitando las relaciones, las personas con el trastorno de personalidad dependiente reaccionan aferrándose a ellas.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO DE PERSONALIDAD DEPENDIENTE (DSM-IV)
Una necesidad general y excesiva de que se ocupen de uno, que ocasiona un comportamiento de sumisión y adhesión y temores de separación, que empieza el inicio de la edad adulta y se dan varios contextos, como indican cinco (o más) de los siguientes ítems:
  1. Tiene dificultades para tomar decisiones cotidianas si no cuenta con un excesivo aconsejamiento o reafirmación por parte de los demás.
  2. Necesita que todos asuman la responsabilidad de las principales parcelas de su vida.
  3. Tiene dificultades para expresar el desacuerdo con los demás debido al temor a la pérdida de apoyo o aprobación. Nota: no se incluyen los temores o la retribución realistas.
  4. Tiene dificultades para iniciar proyectos o para hacer las cosas a su manera (debido a la falta de confianza en su propio juicio o en sus capacidades, más que una falta de motivación o de energía).
  5. Va demasiado lejos llevado por su deseo de lograr protección y apoyo de los demás, hasta el punto de presentarse voluntario para realizar tareas desagradables.
  6. Se siente incómodo o desamparado cuando está solo debido a sus temores exagerados a ser incapaz de cuidar de sí mismo.
  7. Cuando termina una relación importante, busca urgentemente otra relación que le proporcione el cuidado y el apoyo que necesita.
  8. Está preocupado de forma no realista por el miedo a que le abandonen y tenga que cuidar de sí mismo.

Perteneciente al grupo C de trastornos, las personas con el trastorno de personalidad por evitación son sumamente sensibles a las opiniones de los demás y evitan la mayor parte de las relaciones interpersonales. Tienen una autoestima extremadamente baja y temor al rechazo, por lo que sus amistades son limitadas y son dependientes de aquellos con los que se sienten a gusto.

Es importante distinguir entre las personas que son asociales porque muestran desinterés por las relaciones y las que lo son porque temen al rechazo. Las primeras se enmarcarían dentro de lo que el DSM-IV denomina como trastorno de personalidad esquizoide (perteneciente al grupo A de trastornos y anteriormente explicado) y las segundas son las que encajarían dentro del trastorno de personalidad por evitación.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO DE PERSONALIDAD POR EVITACIÓN (DSM-IV)
Un patrón general de inhibición social, unos sentimientos de inferioridad y una hipersensibilidad a la evaluación negativa, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos, como indican cuatro (o más) de los siguientes ítems:
  1. Evita trabajos o actividades que impliquen un contacto interpersonal importante debido al miedo a las críticas, la desaprobación o el rechazo.
  2. Es reacio a implicarse con la gente si no está seguro de que va a agradar.
  3. Demuestra represión en las relaciones íntimas debido al miedo a ser avergonzado o ridiculizado.
  4. Está preocupado por la posibilidad de ser criticado o rechazado en las situaciones sociales.
  5. Esta inhibido en las situaciones interpersonales nuevas a causa de sentimientos de inferioridad.
  6. Se ve a sí mismo socialmente inepto, personalmente poco interesante o inferior a los demás.
  7. Es extremadamente reacio a correr riesgos personales o a implicarse en nuevas actividades debido a que pueden ser comprometedoras.


Perteneciente al grupo B de trastornos, las personas con el trastorno de personalidad narcisista tienen un sentido irrazonable de importancia personal y están tan preocupados por ellos mismos que carecen de sensibilidad y compasión por otras personas. Tienen sentimientos exagerados y fantasías de grandeza.
Necesitan y se creen merecedores de una atención y tratamiento especial, por ejemplo, en un restaurante creen que la mejor mesa debe ser para ellos. Suelen usar a los demás para sus propios intereses y manifiestan poca empatía.
Cuando se enfrentan a otras personas con éxito tienden a ser envidiosos y arrogantes.
Como a menudo no logran vivir a nivel de sus propias expectativas, se deprimen con frecuencia.




CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO DE PERSONALIDAD NARCISISTA (DSM-IV)
Un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatía que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos como indican cinco (o más) de los siguientes ítems:
  1. Tiene un grandioso sentido de autoimportancia (por ejemplo exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior sin unos logros proporcionados).
  2. Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.
  3. Cree que es "especial" y único y que sólo puede ser comprendido o relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto estatus.
  4. Exige una admiración excesiva.
  5. Es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
  6. Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.
  7. Carece de empatía: es reacio a reconocer identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  8. Frecuentemente envidia los demás o cree que los demás le envidian a él.
  9. Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios.

El trastorno de personalidad histriónica pertenece al grupo B de trastornos. Las personas que lo padecen suelen ser demasiado dramáticas y casi parecen estar actuando. Tienden a expresar sus emociones de manera exagerada, suelen ser vanidosas y egocéntricas y se sienten incómodas cuando no son el centro de atención. 
Por lo común les preocupa mucho su apariencia, buscan de continuo que los demás aprueben lo que hacen o dicen y tal vez se ofendan los enojen cuando los demás no los atienden a los halagan. Tienden a ser impulsivos.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO DE PERSONALIDAD HISTRIÓNICA (DSM-IV)
Un patrón general de excesiva emotividad y una búsqueda de atención que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos, como indican cinco (o más) de los siguientes ítems:
  1. No se siente cómodo en las situaciones en las que no es el centro de atención.
  2. La interacción con los demás suele estar caracterizada por un comportamiento sexualmente seductor o provocador.
  3. Muestra una expresión emocional superficial y rápidamente cambiante.
  4. Utiliza permanentemente el aspecto físico para llamar la atención sobre sí mismo.
  5. Tiene una forma de hablar excesivamente subjetiva y carente de matices.
  6. Muestra autodramatización, teatralidad y exagerada expresión emocional.
  7. Es sugestionable, por ejemplo, fácilmente influenciable por los demás o por las circunstancias.
  8. Considera sus relaciones más íntimas de lo que son en realidad.

Pertenece al grupo B de trastornos.
La gente con el trastorno de personalidad límite tiene una vida turbulenta. Su estado de ánimo y sus relaciones son inestables, y por lo común tienen una autoestima muy baja. Estos individuos con frecuencia se sienten vacíos y se hallan en gran riesgo de morir por suicidio.
Es uno de los trastornos de personalidad más comunes. Se caracteriza por la inestabilidad, estas personas suelen tener relaciones muy turbulentas, temen el abandono pero carecen de control sobre sus emociones. Con frecuencia se entregan a conductas suicidas y/o automutiladoras, como cortarse, quemarse o punzarse.
Los individuos con este trastorno a menudo son muy intensos, pasan de la ira a la depresión profunda en un breve lapso. También los caracteriza la impulsividad, la cual puede apreciarse en su abuso de sustancias y en la automutilación.


CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO DE PERSONALIDAD LÍMITE [DSM-IV]

Un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la efectividad, y una notable impulsividad, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos, como indican cinco (o más) de los siguientes ítems:
  1. Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado. Nota: no incluir los comportamientos suicidas o de automutilación que se recogen en el Criterio 5.
  2. Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la alternativa entre los extremos de idealización y devaluación.
  3. Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable.
  4. Impulsividad en al menos dos áreas, que es potencialmente dañina para sí mismo (por ejemplo gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida). Nota: no incluir los comportamientos suicidas o de automutilación que se recogen en el Criterio 5.
  5. Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamientos de automutilación.
  6. Inesabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (por ejemplo episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez unos días).
  7. Sentimientos crónicos de vacío.
  8. Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira (por ejemplo, muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
  9. Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.

Perteneciente a los trastornos del grupo B, el trastorno de personalidad antisocial es uno de los trastornos más dramáticos y se caracteriza por un historial de incumplimiento de las normas sociales. Los afectados llevan a cabo acciones que la mayoría de nosotros hallaría inaceptables, como robar a los amigos o a la familia. Suelen ser también irresponsables, impulsivos y embusteros.
Carentes por completo de conciencia y empatía, toman de forma egoísta lo que desean y hacen lo que les place, violando las normas y expectativas de la sociedad sin el más mínimo sentido de culpa o remordimiento.


CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO DE PERSONALIDAD ANTISOCIAL [DSM-IV]


A) Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de 15 años, como indican tres (o más) de los siguientes ítems:
  1. Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención.
  2. Deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer.
  3. Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro.
  4. Irritabilidad y agresividad, indicadas por peleas físicas repetidas o agresiones.
  5. Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás.
  6. Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia.
  7. Falta de remordimientos, como indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros.

B) El sujeto tiene, al menos, 18 años.

C) Existen pruebas de un trastorno disocial que comienza antes de la edad de 15 años.

 D) El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maniaco.

El trastorno de personalidad esquizotípica pertenece al grupo A de trastornos.
Las personas con personalidad esquizotípica por lo común se encuentran socialmente aisladas como en el caso del trastorno de personalidad esquizoide. Además, se comportan de manera que podría parecer rara para muchos de nosotros (Siever et al., 1995), y suelen ser desconfiados y tener creencias extravagantes (Kotsaftis y Neale, 1993).

Son considerados a menudos como "extraños" por la forma en que se relacionan con otras personas, piensan y se comportan y hasta por el modo de vestirse. Tienen ideas de referencia, lo que significa que piensan que sucesos insignificantes se relacionan de manera directa con ellos. También tienen creencias raras o se entregan al "pensamiento mágico". Además, dan cuenta de experiencias perceptivas inusuales, incluidas ilusiones como sentir la presencia de otra persona cuando se hallan a solas.

A diferencia de la gente que sencillamente tienen intereses u opiniones poco frecuentes, los que sufren el trastorno de personalidad esquizotípico suelen ser desconfiados y tener pensamientos paranoicos, expresan poca emoción y quizás se vistan y comporten de maneras inusuales. En diversas investigaciones sobre niños que más tarde desarrollaron este tipo de trastorno se descubrió que suelen ser pasivos y no participativos y que son hipersensibles a la crítica (Olin et al., 1997).

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO ESQUIZOTÍPICO DE LA PERSONALIDAD (DSM-IV)
A) Un patrón general de déficit sociales e interpersonales asociados a malestar agudo y una capacidad reducida para las relaciones personales, así como distorsiones cognitivas o perceptivas y excentricidades del comportamiento, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes puntos:
  1. Ideas de referencia (excluidas las ideas delirantes de referencia).
  2. Creencias raras o pensamiento mágico que influye en el comportamiento y no es consistente con las normas subculturales (por ejemplo superstición, creer en la clarividencia, telepatía o "sexto sentido"; en niños y adolescentes, fantasías o preocupaciones extrañas).
  3. Experiencias perceptivas inhabituales, incluidas las ilusiones corporales.
  4. Pensamiento y lenguaje raros (por ejemplo vago, circunstancial, metafórico, sobreelaborado o estereotipado).
  5. Suspicacia o ideación paranoide.
  6. Afectividad inapropiada o restringida.
  7. Comportamiento o apariencia raros, excéntricos o peculiares.
  8. Falta de amigos íntimos o desconfianza, aparte de los familiares de primer grado.
  9. Ansiedad social excesiva que no disminuye con la familiarización y que tiende a asociarse con los temores paranoides más que con juicios negativos sobre uno mismo.
B) Estas características no aparecen exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia, un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos u otro trastorno psicótico o de un trastorno generalizado del desarrollo.

Perteneciente al grupo A de trastornos, quienes sufren este trastorno manifiestan un patrón de desapego de las relaciones sociales y una gama de emociones muy limitada en situaciones interpersonales (Phillips y Gunderson, 2000). Parecen "distantes", "fríos" e "indiferentes" con los demás.
Estas personas no desean ni disfrutan de la proximidad de los demás.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO ESQUIZOIDE DE LA PERSONALIDAD [DSM-IV]

A) Un patrón general de distanciamiento de las relaciones sociales y de restricción de la expresión emocional en el plano interpersonal, que comienza al principio de la edad adulta y se da en diversos contextos, como lo indican cuatro (o más) de los siguientes puntos:
  1. Ni desea ni disfruta de las relaciones personales, incluído el formar parte de una familia.
  2. Escoge casi siempre actividades solitarias.
  3. Tiene escaso o ningún interés en tener experiencias sexuales con otra persona.
  4. Disfruta con pocas o ninguna actividad.
  5. No tiene amigos íntimos o personas de conianza, aparte de los familiares de primer grado.
  6. Se muestra indiferente a los halagos o las críticas de los demás.
  7. Muestra frialdad emocional, distanciamiento o aplanamiento de la afectividad.
B)  Estas características no aparecen exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia, un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos u otro trastorno psicótico, y no son debidas a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica.

El Trastorno de Personalidad Paranoide pertenece al grupo A de Trastornos.
Las personas que presentan este trastorno son excesivamente desconfiadas y suspicaces de los otros sin justificación alguna. Tienden a no confiar en ellos y a pensar que quieren hacerles daño.
Son desconfiados en situaciones en las que la mayoría estaría de acuerdo en que sus sospechas son infundadas.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO PARANOIDE DE LA PERSONALIDAD

A) Desconfianza y suspicacia generales desde el inicio de la edad adulta, de forma que las intenciones de los demás son interpretadas como maliciosas, y que aparecen en diversos contextos, como lo indican cuatro (o más) de los siguientes puntos.
  1. Sospecha, sin base suficiente, que los demás se van a aprovechar de ellos, les van a hacer daño o les van a engañar.
  2. Se preocupa por dudas no justificadas acerca de la lealtad o la fidelidad de los amigos y socios.
  3. Tiene reticencia a confiar en los demás por temor injustificado a que la información que compartan vaya a ser utilizada en su contra.
  4. En las observaciones o los hechos más inocentes vislumbra significados ocultos que son degradantes o amenazadores.
  5. Alberga rencores durante mucho tiempo, por ejemplo, no olvida los insultos, injurias o desprecios.
  6. Percibe ataques a su persona o a su reputación que no son aparentes para los demás y está predispuesto a reaccionar con ira o a contratacar.
  7. Sospecha repetida e injustificadamente que su cónyuge o pareja le es infiel.
B) Estas características no aparecen exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia, un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos u otro trastorno psicótico, y no son debidas a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica.

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