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En el desarrollo de graves perturbaciones alimentarias contribuyen factores biológicos, psicológicos y sociales, aunque hay pruebas cada vez más claras de que los más drásticos son los factores sociales y culturales.
  
Dimensiones sociales: la anorexia y la bulimia son los trastornos psicológicos culturalmente más específicos que se hayan diagnosticado.
El problema con los estándares actuales es que son cada vez más difíciles de alcanzar, puesto que el tamaño y peso de la mujer promedio ha aumentado con el paso de los años con la mejora de la alimentación; asimismo, hay un aumento general de estatura a lo largo de la historia. Sea cual fuere la causa, el choque entre nuestra cultura y nuestra fisiología ha tenido algunos efectos muy negativos, uno de los cuales es que las mujeres ya no se sienten satisfechas con su cuerpo. Un segundo efecto claro es el aumento radical, en particular entre las mujeres, de la adopción de dietas y ejercicios para alcanzar lo que puede ser en realidad una meta imposible. 

Dimensiones biológicas: los trastornos de origen alimentario se producen en las familias y, por ende, parecen tener un componente genético.
En otras palabras, una persona podría heredar una tendencia a ser emocionalmente sensible a los sucesos vitales estresantes y, en consecuencia, podría comer de manera impulsiva en una tentativa por liberarse de su tensión y ansiedad. Esta vulnerabilidad biológica podría interactuar entonces con factores sociales y psicológicos y producir un trastorno alimentario.
En la actualidad, el consenso es que existen algunas anormalidades neurobiológicas en las personas con trastornos alimentarios, pero que son resultados de la semi-inanición o de un ciclo de comilona y purga, en lugar de una causa, aunque tal vez contribuyan a que el trastorno se mantenga una vez que se establece. 

Dimensiones psicológicas: las observaciones clínicas señalan que muchas jóvenes con trastornos alimentarios tienen una menor sensación de control personal y de confianza sobre sus capacidades y talentos. También muestran actitudes perfeccionistas aprendidas, quizá en sus propias familias, que pueden estar reflejando intentos por ejercer control sobre los acontecimientos importantes de su vida.
A las mujeres con trastornos alimentarios les preocupa intensamente la forma en que las perciben los demás, también se ven a sí mismas como unas farsantes, pues consideran como falsa cualquier impresión que puedan dar de ser adecuadas, autosuficientes o dignas de consideración. En este sentido, se sienten impostoras en sus grupos sociales y experimentan niveles de ansiedad social elevados, es probable que estas deficiencias sociales personales aumenten como consecuencia del trastorno alimentario, lo que aísla más a la persona del mundo social.


Tanto la anorexia como la bulimia se caracterizan por un temor morboso a subir de peso y perder el control en la forma de comer. La principal diferencia es que las personas con anorexia se sienten orgullosas de sus dietas así como de su extraordinario control, en cambio, quienes sufren bulimia se avergüenzan tanto de problema como de su falta de control. La anorexia y la bulimia se solapan en gran medida, muchas personas con bulimia cuentan con un historial de anorexia.

Aunque la disminución de peso corporal es la característica más notable del anorexia nerviosa, no es el punto central del trastorno. Muchas personas pierden peso por un problema de salud, pero las que sufren anorexia tienen un intenso temor a la obesidad y buscan de manera incansable estar delgadas. Lo más común es que el trastorno comience en una adolescente que tenga sobrepeso real o que así se percibe, la afectada inicia entonces una dieta que crece y se convierte en una preocupación obsesiva por estar delgada. 

El DSM-IV especifica dos subtipos de anorexia nerviosa. En el restrictivo, los individuos se someten a una dieta para limitar su ingestión de calorías; en el de voracidad alimentaria y purga, dependen de este último recurso. A diferencia de los individuos con bulimia, la persona con anorexia de subtipo voracidad alimentaria y purga se harta con cantidades relativamente pequeñas de alimento y se purga con mayor regularidad, en algunos casos cada vez que come.

Un criterio clave del anorexia es que haya una acentuada alteración de la imagen corporal.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA ANOREXIA NERVIOSA (DSM-IV)
 
A) Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla (por ejemplo, pérdida de peso que da lugar a un peso inferior al 85% del esperable, o fracaso en conseguir el aumento de peso normal durante el periodo de crecimiento, dando como resultado un peso corporal inferior al 85%  del peso esperable).

B) Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.

C)Alteración de la percepción del peso o la silueta corporal, exageración de su importancia en la autoevaluación, o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.

D) En las mujeres pospuberales, presencia de amenorrea; por ejemplo, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos (se considera que una mujer presenta amenorrea cuando sus menstruaciones aparecen únicamente con tratamientos hormonales, por ejemplo con la administración  de estrógenos).

La característica distintiva de la bulimia nerviosa es la ingestión de una gran cantidad de alimento, por lo común, más comida basura que frutas y verduras. La ingestión calórica de las comilonas varía significativamente de una persona a otra. Tan importante como la cantidad de alimento ingerido es el hecho de que la ingestión se experimenta como algo fuera de control.

Otra característica muy importante de este tipo de trastorno alimentario es que el individuo trata de compensar la comilona y el potencial aumento de peso casi siempre por medio de técnicas de purga. Entre éstas se encuentra el vómito autoinducido inmediatamente después de comer y el consumo de laxantes y diuréticos. Algunas personas emplean ambos métodos, otras tratan de compensarlo de formas diferentes. Hay quienes hacen ejercicio en exceso (aunque el ejercicio riguroso suele ser más característico de la anorexia nerviosa) y quienes ayunan largos períodos entre comilonas. 


La bulimia nerviosa se subtipifica en el DSM-IV como purgativa y no purgativa. Cerca de las dos terceras partes de las personas bulímicas se purgan. Diversos estudios comparan a personas bulímicas que se purgan con otras que no lo hacen, estos estudios revelan que las primeras manifiestan una psicopatología más grave que las que no se purgan, y ello comprende episodios más frecuentes de comilonas, una mayor prevalencia vital del trastorno de depresión mayor y del de pánico, y puntuaciones más elevadas en las mediciones de actitudes y conductas alimentarias perturbadas.


CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA BULIMIA NERVIOSA (DSM-IV) 

A) Presencia de comilonas recurrentes. Una comilona se caracteriza por: 
  1. Ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo (por ejemplo, en un periodo de dos horas) en cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un periodo de tiempo similar y en las mismas circunstancias. 
  2. Sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento (por ejemplo, sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad de comida que se está ingiriendo). 
B) Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son provocación del vómito; uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno y ejercicio excesivo.

C) Las comilonas y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar, como promedio, al menos dos veces a la semana durante un periodo de 3 meses. 

D) La autoevaluación esta exageradamente influida por el peso y la silueta corporales. 

E) La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de la anorexia nerviosa.

Aunque algunos de los trastornos alimentarios pueden ser mortales, muchas veces no somos conscientes de lo extendidos que están en nuestra sociedad. Comenzaron a aumentar durante los años 50 y principios de los 60 y los casos se han extendido en las décadas siguientes. Este tipo de trastornos suelen darse en un segmento más o menos reducido de la población. Más del 90% de los casos graves comprenden a mujeres jóvenes, sobre todo de familias de nivel socioeconómico alto, que vive en un ambiente socialmente competitivo.

A continuación ofrecemos un resumen de los dos tipos de trastornos alimentarios más comunes y que desarrollaremos en las siguientes entradas:

Bulimia nerviosa: se caracteriza por episodios alimentarios desenfrenados, o comilonas, que van seguidos de vómito autoinducido, consumo excesivo de laxantes u otras tentativas de “purga” (eliminación) de lo ingerido.
El DSM-IV especifica dos subtipos de bulimia nerviosa: 
  • Tipo purgativo: durante el episodio de bulimia nerviosa, el individuo se provoca regularmente el vómito o usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso.  
  • Tipo no purgativo: durante el episodio de bulimia nerviosa, el individuo emplea otras conductas compensatorias inapropiadas, como el ayuno o el ejercicio intenso, pero no recurre regularmente a provocarse el vómito ni usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso.
Anorexia nerviosa: se caracteriza cuando la persona no ingiere más que cantidades mínimas de alimento, de modo que su peso corporal se reduce a veces peligrosamente.
El DSM-IV especifica dos subtipos de anorexia nerviosa: 
  • Tipo restrictivo: durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo no recurre regularmente a comilonas o a purgas (por ejemplo, provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas). 
  • Tipo compulsivo/purgativo: durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo recurre regularmente a comilonas o purgas (por ejemplo, provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas).
La característica principal de estos trastornos afines es un impulso abrumador, y que lo abarca todo, por estar delgados.

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