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Perteneciente a los trastornos del grupo B, el trastorno de personalidad antisocial es uno de los trastornos más dramáticos y se caracteriza por un historial de incumplimiento de las normas sociales. Los afectados llevan a cabo acciones que la mayoría de nosotros hallaría inaceptables, como robar a los amigos o a la familia. Suelen ser también irresponsables, impulsivos y embusteros.
Carentes por completo de conciencia y empatía, toman de forma egoísta lo que desean y hacen lo que les place, violando las normas y expectativas de la sociedad sin el más mínimo sentido de culpa o remordimiento.


CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO DE PERSONALIDAD ANTISOCIAL [DSM-IV]


A) Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de 15 años, como indican tres (o más) de los siguientes ítems:
  1. Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención.
  2. Deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer.
  3. Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro.
  4. Irritabilidad y agresividad, indicadas por peleas físicas repetidas o agresiones.
  5. Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás.
  6. Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia.
  7. Falta de remordimientos, como indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros.

B) El sujeto tiene, al menos, 18 años.

C) Existen pruebas de un trastorno disocial que comienza antes de la edad de 15 años.

 D) El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maniaco.

El trastorno de personalidad esquizotípica pertenece al grupo A de trastornos.
Las personas con personalidad esquizotípica por lo común se encuentran socialmente aisladas como en el caso del trastorno de personalidad esquizoide. Además, se comportan de manera que podría parecer rara para muchos de nosotros (Siever et al., 1995), y suelen ser desconfiados y tener creencias extravagantes (Kotsaftis y Neale, 1993).

Son considerados a menudos como "extraños" por la forma en que se relacionan con otras personas, piensan y se comportan y hasta por el modo de vestirse. Tienen ideas de referencia, lo que significa que piensan que sucesos insignificantes se relacionan de manera directa con ellos. También tienen creencias raras o se entregan al "pensamiento mágico". Además, dan cuenta de experiencias perceptivas inusuales, incluidas ilusiones como sentir la presencia de otra persona cuando se hallan a solas.

A diferencia de la gente que sencillamente tienen intereses u opiniones poco frecuentes, los que sufren el trastorno de personalidad esquizotípico suelen ser desconfiados y tener pensamientos paranoicos, expresan poca emoción y quizás se vistan y comporten de maneras inusuales. En diversas investigaciones sobre niños que más tarde desarrollaron este tipo de trastorno se descubrió que suelen ser pasivos y no participativos y que son hipersensibles a la crítica (Olin et al., 1997).

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO ESQUIZOTÍPICO DE LA PERSONALIDAD (DSM-IV)
A) Un patrón general de déficit sociales e interpersonales asociados a malestar agudo y una capacidad reducida para las relaciones personales, así como distorsiones cognitivas o perceptivas y excentricidades del comportamiento, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes puntos:
  1. Ideas de referencia (excluidas las ideas delirantes de referencia).
  2. Creencias raras o pensamiento mágico que influye en el comportamiento y no es consistente con las normas subculturales (por ejemplo superstición, creer en la clarividencia, telepatía o "sexto sentido"; en niños y adolescentes, fantasías o preocupaciones extrañas).
  3. Experiencias perceptivas inhabituales, incluidas las ilusiones corporales.
  4. Pensamiento y lenguaje raros (por ejemplo vago, circunstancial, metafórico, sobreelaborado o estereotipado).
  5. Suspicacia o ideación paranoide.
  6. Afectividad inapropiada o restringida.
  7. Comportamiento o apariencia raros, excéntricos o peculiares.
  8. Falta de amigos íntimos o desconfianza, aparte de los familiares de primer grado.
  9. Ansiedad social excesiva que no disminuye con la familiarización y que tiende a asociarse con los temores paranoides más que con juicios negativos sobre uno mismo.
B) Estas características no aparecen exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia, un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos u otro trastorno psicótico o de un trastorno generalizado del desarrollo.

Perteneciente al grupo A de trastornos, quienes sufren este trastorno manifiestan un patrón de desapego de las relaciones sociales y una gama de emociones muy limitada en situaciones interpersonales (Phillips y Gunderson, 2000). Parecen "distantes", "fríos" e "indiferentes" con los demás.
Estas personas no desean ni disfrutan de la proximidad de los demás.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO ESQUIZOIDE DE LA PERSONALIDAD [DSM-IV]

A) Un patrón general de distanciamiento de las relaciones sociales y de restricción de la expresión emocional en el plano interpersonal, que comienza al principio de la edad adulta y se da en diversos contextos, como lo indican cuatro (o más) de los siguientes puntos:
  1. Ni desea ni disfruta de las relaciones personales, incluído el formar parte de una familia.
  2. Escoge casi siempre actividades solitarias.
  3. Tiene escaso o ningún interés en tener experiencias sexuales con otra persona.
  4. Disfruta con pocas o ninguna actividad.
  5. No tiene amigos íntimos o personas de conianza, aparte de los familiares de primer grado.
  6. Se muestra indiferente a los halagos o las críticas de los demás.
  7. Muestra frialdad emocional, distanciamiento o aplanamiento de la afectividad.
B)  Estas características no aparecen exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia, un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos u otro trastorno psicótico, y no son debidas a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica.

El Trastorno de Personalidad Paranoide pertenece al grupo A de Trastornos.
Las personas que presentan este trastorno son excesivamente desconfiadas y suspicaces de los otros sin justificación alguna. Tienden a no confiar en ellos y a pensar que quieren hacerles daño.
Son desconfiados en situaciones en las que la mayoría estaría de acuerdo en que sus sospechas son infundadas.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO PARANOIDE DE LA PERSONALIDAD

A) Desconfianza y suspicacia generales desde el inicio de la edad adulta, de forma que las intenciones de los demás son interpretadas como maliciosas, y que aparecen en diversos contextos, como lo indican cuatro (o más) de los siguientes puntos.
  1. Sospecha, sin base suficiente, que los demás se van a aprovechar de ellos, les van a hacer daño o les van a engañar.
  2. Se preocupa por dudas no justificadas acerca de la lealtad o la fidelidad de los amigos y socios.
  3. Tiene reticencia a confiar en los demás por temor injustificado a que la información que compartan vaya a ser utilizada en su contra.
  4. En las observaciones o los hechos más inocentes vislumbra significados ocultos que son degradantes o amenazadores.
  5. Alberga rencores durante mucho tiempo, por ejemplo, no olvida los insultos, injurias o desprecios.
  6. Percibe ataques a su persona o a su reputación que no son aparentes para los demás y está predispuesto a reaccionar con ira o a contratacar.
  7. Sospecha repetida e injustificadamente que su cónyuge o pareja le es infiel.
B) Estas características no aparecen exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia, un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos u otro trastorno psicótico, y no son debidas a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica.

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